
En 1957 Hemingway publicó su obra más elogiada: El viejo y el mar, que es simultáneamente, su tercera obra ambientada en Cuba.
De ella es mejor no hablar demasiado, porque no hay sentimiento más agradable que leerla, y leerla de nuevo años después, porque en su sencillez despliega las verdades del entorno humano, y sobretodo, la paciencia que requiere el arte de pescar. Es en esta obra que Hemingway demuestra, más que en cualquier otra, el porqué de su hechizo ante la pesca, el mar, y ante la isla de Cuba.
De ella es mejor no hablar demasiado, porque no hay sentimiento más agradable que leerla, y leerla de nuevo años después, porque en su sencillez despliega las verdades del entorno humano, y sobretodo, la paciencia que requiere el arte de pescar. Es en esta obra que Hemingway demuestra, más que en cualquier otra, el porqué de su hechizo ante la pesca, el mar, y ante la isla de Cuba.
La historia de Santiago, es conocida por muchos. Pero tal vez, la parte más significativa es el momento en que el protagonista enuncia:
—Pero el hombre no está hecho para la derrota —dijo —. Un hombre puede ser destruido, pero no derrotado.
Publicado en noviembre de 2006
Publicado en noviembre de 2006
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