Otro de los textos de García Márquez sobre Cuba, es el denominado OPERACIÓN CARLOTA (Sobre CUBA y ANGOLA,) en el que se relata cómo Cuba ayudó a la independencia de Angola.
Tal vez, las palabras más importantes de este textos son aquellas en las que se habla sobre cómo los cubanos realmente deseaban ayudar a Angola para lograr su independencia, hasta el punto de que hacían todo lo posible por viajar al país africano y luchar en honor de la igualdad:

"(...) Hasta donde lo permitió la urgencia de la situación, el criterio selectivo fue bastante estricto. No sólo se tomaron en cuenta la calificación militar y las condiciones físicas y morales, sino también los antecedentes de trabajo y la formación política. A pesar de ese rigor, son incontables los casos de voluntarios que lograron burlar los filtros de selección. Se sabe de un ingeniero calificado que se hizo pasar por chofer de camión, de un alto funcionario que logró pasar como mecánico, de una mujer que estuvo a punto de ser admitida como soldado raso. Se sabe de un muchacho que se fue sin permiso de su padre, y que más tarde se encontró con él en Angola, porque también su padre se había ido a escondidas de la familia. En cambio, un sargento de 20 años no consiguió que lo mandaran por ningún medio, y sin embargo tuvo que soportar con el machismo herido, que mandaran a su madre, que es periodista, y a su novia, que es médico. Algunos delincuentes comunes, desde la cárcel,pidieron ser admitidos, pero ninguno de esos casos fue contemplado".
Así como son sumamente esclarecedoras de lo que es el pueblo cubano, las palabras con que García Márquez da cuenta sobre cómo la victoria de esta lucha enorgullesía a loc cubanos:
(...) Sin embargo, la experiencia más interesante, y rara, era que los repatriados parecían conscientes de haber contribuido acambiar la historia del mundo, pero se comportaban con la naturalidad y la decencia de quienes simplemente habían cumplido con su deber.
En cambio, tal vez ellos mismos no eran conscientes de que en otro nivel, tal vez menos generoso pero también más humano, hasta los cubanos sin demasiadas pasiones se sentían compensados por la vida al cabo de muchos años de reveses injustos. En 1970, cuando falló la zafra de los 10 millones, Fidel Castro pidió al pueblo convertir la derrota en victoria. Pero en realidad, los cubanos estaban haciendo eso desde hacía demasiado tiempo con una conciencia política tenaz y una fortaleza moral a toda prueba. Desde la victoria de Girón, hacía más de15 años, habían tenido que asimilar con los dientes apretados el asesinato del Che Guevara en Bolivia y el del presidente Salvador Allende en medio de la catástrofe de Chile, y habían padecido el exterminio de las guerrillas en América Latina y la noche interminable del bloqueo, y la polilla recóndita e implacable de tantos errores internos del pasado que en algún momento los mantuvieron al borde del desastre. Todo eso, al margen de las victorias irreversibles pero lentas y arduas de la Revolución, debió crear en los cubanos una sensación acumulada de penitencias inmerecidas. Angola les dio por fin la gratificación de la victoria grande que tanto estaban necesitando".
Para ver más del texto puede consultar el siguiente link.
Publicado originalmente el 25 de septiembre de 2006
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